miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Alguna vez has sentido que quieres irte? ¿Y al mismo tiempo has sentido que quieres quedarte?

A finales de diciembre fui a la Universidad a encontrarme con alguien (una mujer). Durante mi trayecto a la Facultad y durante el tiempo que la estuve esperando, no pude evitar sentirme raro.

Todo lo que veía me traía recuerdos, y no dejaba de pensar en lo raro que sería romper con la rutina de ir diario por varias horas durante 16 semanas y ver rostros familiares. 

Estar pensando en todos los recuerdos vividos en la Facultad, hizo que me diera miedo. Y además de miedo, comencé a sentir una sensación de apego, "similar" al síndrome de Estocolmo, es decir, quería irme pero no quería irme, o como dijo el teniente coronel Frank Slade:

“¿Alguna vez has sentido que quieres irte? ¿Y al mismo tiempo has sentido que quieres quedarte?"

Yo ya había tomado la decisión de romper con ese ciclo que no me llevaría a ningún lugar (más que a mi muerte, probablemente), sin embargo no podía evitar sentirme con la sensación de que no era muy adecuado tomar el riesgo que estaba por tomar.

El viernes 24 de mayo volví a la Facultad, y mientras esperaba a mi amigo Miguel, recordé lo que sentí aquella mañana de diciembre. Una sonrisa se dibujo en mis labios mientras que pensaba en lo afortunado que había sido al tomar ese riesgo, pues ahora en lo que va de este año mi vida ha cambiado mucho, soy más social, más alegre, tomo más riesgos y sonrió mas. 

En pocas palabras estoy feliz.

UA.

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