En mi defensa, yo avise que no habría entrada el sábado. No contaba con
que el viernes celebráramos (atrasadamente) el cumpleaños de mi hermana, que el
lunes estuviera muy ocupado con mi investigación de costos y que ayer no
hubiera internet.
Habiendo aclarado la situación, vengo a traerles las fotos (esta vez son muchas, para redimirme por la semana pasada) de los platillos
que cocinamos el sábado. Esta semana continuamos cocinando comida
francesa y por primera vez en mi vida (creo) comí conejo.
En la primera clase cocinamos:
Camarones a la meuniere.
Conejo a la mostaza.
Acompañado de spaghetti al burro y soufflé de queso azul en manzana golden.
Peras escalfadas al couli de vino tinto.
Pan baguette.
En la segunda clase cocinamos:
Civet de conejo.
Con champiñones y cebollas cambray. Acompañado de spaghetti al burro adornado con hojas de perejil
Aspic de cítricos.
Bañado en salsa de toronja y adornado con hojas de menta.
Pan de cebolla.
Galletas de ron y pasas.
A pesar de que eran muchos platillos, realmente no tardamos mucho en
prepararlos debido a que el chef Octavio nos trajo como esclavos, sin dejarnos
descansar y trabajando muy rápido. Sobra decir que la cocina francesa es
bastante interesante y que gracias a esto mi familia y yo estamos probando
platillos que probablemente no hubiéramos comino nunca jamás en la vida.
Posteriormente regrese a casa para prepararme e ir con mi familia a celebrar
el día de las madres (que en México siempre se celebra el 10 de mayo). Según
yo, debía de ser una comida tranquila con algunas actividades que a mi rara
familia le fascina organizar. Sin embargo termino convirtiéndose en algo así
como una fiesta rara, por lo que terminamos regresando a las 12:00 a.m. del
domingo.
James está cansado.
UA.









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