martes, 9 de abril de 2013

Regando plantas y recuerdos.


 Tiene ya bastante tiempo desde que mi abuelo se fue a Tlaxcala a hacerles compañía a mi tía y a mi prima. En ese tiempo y debido a que soy "amo de casa", me ha tocado cuidar de su casa. Una de las muchas cosas que he hecho es regar las plantas. 

Hoy particularmente al hacerlo, vinieron a mi mente muchos recuerdos de cuando yo era niño y pasaba el tiempo en la casa de mis abuelos. Por lo general el tiempo se me iba en jugar, desayunar, ver tele (Cartoon Network de los 90's era lo mejor de lo mejor), jugar, acompañar a mi abuela, comer, jugar y ver tele de nuevo. Era una vida sencilla, feliz y simple a la que estaba muy acostumbrado.

Uno de esos días, me toco acompañar a mi abuela al mercado de Xochimilco. No sé por qué razón, mi abuela me compro un periquito australiano de color azul, al que decidimos llamar Pillín, ya que al llegar a la casa, decidió escapar y hacer de esa tarde en la sala una de las más divertidas en toda mi vida.




 Cuando Pillín por fin tuvo su jaula, me salía al patio de la casa a "lavar" mis juguetes y nos quedábamos largo rato bajo el Sol, simplemente haciéndonos compañía. Una de esas tantas veces a alguien se le ocurrió que sería buena idea que mientras estaba en el patio, regara las plantas. Y así fue como además de jugar, comer y ver tele, ahora también regaba plantas.

Todo eso lo recordé hoy, en el tiempo en que regaba las plantas y al recordar, una sonrisa se dibujo en mi rostro y una sensación de tibia felicidad se instaló en mi pecho y estómago, justo como las que en este momento me están sucediendo al escribir esta pequeña publicación que he decidido compartir con ustedes.

UA.

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