sábado, 17 de agosto de 2013

Tiramisú, café y fresas.



Hoy me levante estúpidamente tarde por desvelarme viendo Pulp Fiction (que por cierto no sobrevivió a mi hype, pero eso es harina de otro costal). 

Me levante como insecto fumigado para alistarme para la escuela, desayune estilo anaconda y me fui para la escuela. Me sorprendió ser el primero en llegar de mi grupo, y mientras abrían la escuela me puse a platicar con I y con N (dos compañeras del grupo) del examen inminente del día. Los tres pensábamos que era bastante probable que nos tocara hacer pizza, y así entramos a la escuela con esa idea en la mente.

Mientras nos cambiábamos, A subió a decirnos que lo más probable era que nos tocara hacer Tiramisú. La única receta que no había estudiado a profundidad.

Ayudo bastante que fuera el chef Laurent el que nos aplicara el examen. Y si, el Tiramisú era el platillo examen. Por momentos pensé que estaba condenado, porque en la clase en la que vimos por primera vez el Tiramisú, yo me dedique a cocinar el risotto. Esa sensación se acabo cuando comenzamos a preparar el biscuit y posteriormente ya el Tiramisú mismo. Aunque cabe mencionar que en un descuido (por no decir en un lapsus idiotus) me queme dos dedos de la mano derecha y ahora además del malestar que una quemadura con metal conlleva, tengo una bonita marca en ambos dedos.

 Las fotos del examen se las debo porque con las prisas se me olvido tomarla.

Después del examen, nos toco la última clase de Servicio a Comensales y Etiqueta, en donde además de la clase, preparamos:

Café Irlandés.



Fresas Romanoff.




Con cereza.




La próxima semana habrán mas pasteles y por cierto, presumiré que aun continuo con buena marca en los exámenes.

UA.

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