jueves, 25 de octubre de 2012

La exposición del taller de calidad


Aquellos que me conocen saben que soy malísimo para exponer porque me han visto o porque yo se los he dicho.
 
¿Qué tan malo puedo ser, preguntas?

Pues sudo en exceso, me pongo rojo, se me seca la garganta, se me va la voz, tengo que sacar la voz con la garganta, y si me doy cuenta de que se dan cuenta que estoy nervioso todo se multiplica al cuadrado.

A principios de semestre en el taller de calidad supe que parte de mi calificación era una exposición. Por momentos pensaba: si lo hago, pero en otros momentos decía mejor no lo hago, total solo cuenta relativamente poco en la calificación final.

Cuando decidí contárselo a la psicóloga, me dijo que eso era miedo y que si quería superarlo tenía que enfrentarlo. Así que decidí presentarme el día de la exposición, con todo y mis nervios al máximo. Al final ese día ni me toco exponer y creí que ya me había salvado al menos por un mes.

Hoy nuevamente fue el día de la exposición y me presente. Estaba nervioso. Y eso aumento al darme cuenta que en mi grupo solo hay mujeres, por supuesto yo soy la excepción.

Así que entre, puse atención a la primera exposición y eso hizo que tuviera sentimientos encontrados con respecto a la exposición. Por una parte la chica que expuso lo hizo regular y eso me calmo, ya que el nivel de las exposiciones seguía siendo bajo (las primeras tres presentaciones habían sido pésimas). Pero por otra parte, la maestra me hizo perder un poco de confianza ya que es bastante dura y muy exigente al momento de evaluar.

Por fin llego mi turno. Me sorprendió no estar sudando, ni sentir los colores en el rostro. Así que con una mezcla de seriedad y uno que otro chiste, así como la forma en que me expreso, hicieron que la exposición se fuera tan rápido, que tuve que extender mi exposición para terminar (y aun así me faltó decir algunos datos importantes).

La maestra no me interrumpió, así que probablemente no haya sido tan mala exposición. Es la primera vez en mucho tiempo que me siento de esa forma cuando doy una presentación, y extrañamente me sentí bastante cómodo. Creí que entre la maestra y mis "compañeritas" de clase me comerían vivo, en cambio, resulto ser una audiencia bastante “dócil.”

Espero esto siente precedentes en las próximas presentaciones.

UA.

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