El sábado pasado se cumplió un mes del final de una etapa mas de mi vida.
Fue durante el 27 de junio a eso de las 6 de la tarde cuando, sin yo saberlo con total seguridad, me dirigía hacia mi ultima cita con A.
Me recibió igual que todas las otras citas, y me senté en ese sillón rojo, como todas las citas anteriores. Platicamos por alrededor de unos 20 minutos y después de unas cuantas preguntas, me dijo con una sonrisa:
"Pues, eso es todo. Los problemas por los que llegaste a la terapia ya los haz superado y no creo que vuelvas a tener ese problema, pero si lo llegases a tener, ya sabes como solucionarlo. Me dio mucho gusto trabajar contigo y espero que te vaya muy bien. Si alguna vez lo necesitas, no dudes en hacer una cita conmigo. Tienes mi teléfono y mi correo".
Después de darle las gracias y de despedirnos (quizá para siempre, quizá no), me puse a reflexionar todo lo que aprendí con ella y lo mucho que ella me ayudo. Tuve que trabajar mucho para recuperar mi vida, la cual lentamente se me estaba escurriendo entre las manos, así como también tuve que aprender a aceptar y vivir con mi monstruos, trabajar mucho para recuperar mi antiguo yo, dejar ir el dolor que ha vivido conmigo por tanto tiempo, hacer las pases con mi pasado para poder vivir en paz con mi presente, vivir el momento y dejar de pensar en el futuro.
Muchas gracias A.
UA.










