27° día del primer mes del año XX15.
Sir Balder Kaled.
He querido escribirle a vuestra merced desde hace poco mas de siete ciclos lunares, pero siempre por alguna u otra razón, pospuse indefinidamente hacerlo. No sabe cuanto necesité de un confesor durante el noveno mes del año pasado. Quizá le sorprenda saber que después de aquella campaña exitosa y de tantos días de no necesitarle ha llegado el momento, muy a mi pesar, de solicitar vuestros servicios.
Verá, después de tanto luchar pude por fin dedicarme un momento a vivir mi vida, muy al contrario de lo que hacia antes, que era simplemente sobrevivir. Encontré la alegría de dedicarme a otras cosas ademas de ser el capitán de la Orden Negra y todos los deberes y obligaciones que eso conlleva (como proteger la tierras de Slangenland, y cazar al Dragón), y por primera vez en mucho tiempo descubrí el secreto de aquellos que dicen ser felices: El amor.
O eso creía. La verdad es que ese sentimiento me es muy ajeno, tanto que no sé si por tener muchas ganas de sentirlo, lo confundí con otra cosa. Como sea que fuere, este sentimiento me hizo volar muy alto en un cielo lleno de ilusiones, y después un día tan común como hoy mismo, todo se desvaneció.
A veces, creo firmemente, que me lo merecía por haber actuado como actué. Esta nueva vida que conseguí forjarme hizo que se me olvidara el motivo por el cual llevo en mi nombre la marca de mi maldición: el sufijo Black (el cual como bien usted sabe proviene del clan Blackheart) en lugar de el nombre de mi familia. Fui un tonto arrogante, lo sé.
Sin embargo no quiero enfocarme en el asunto de merecer o no esa caída o destrucción y en lo que la provocó. Quiero enfocarme en lo que me ha causado y todo lo que he perdido.
Espero acepte mi petición porque pareciera ser que solo Abraxas entiende esta sensación que tengo. Desde aquel día me había negado a aceptarlo, pero ahora y debido a aquella misiva que tuve mala fortuna en leer durante el ultimo día del año pasado, me di cuenta que ya todo estaba perdido. He estado enojado, triste, desesperado, temeroso y hasta un poco cansado. No duermo bien, siento desinterés por cosas que antes encontraba mucho de mi agrado y aunque mis tropas me piden no caer, parece ser que caer es lo único que es posible hacer. Siento que he perdido parte de mi pero nadie parece comprenderlo por mas buenas intenciones que tengan. Es por eso que recurro a vuestra merced.
Se despide,
Lord James Black de la casa Oakfield señores de Slangenland.
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UA.
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