26° día del noveno
mes del año XX14.
Estimado y querido
Lord Octavius Rex.
Escribo esta carta
para vuestra merced en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Han pasado dos meses
ya desde una recaída mas en mi ya largo historial de pérdida de contacto con el
mundo real, depresiones, manías, obsesiones y estados de
"ermitañismo". Por supuesto te ahorraré los detalles de recaídas
pasadas y de esta nueva, pues aunque hace ya años de tu partida, se que en
realidad no te has ido de verdad y que aun continuas mirando por nosotros, por lo tanto debes de saber (al menos a grandes rasgos), lo que he vivido.
Sé que probablemente esta comunicación será solo de una vía. No me molesta puesto
que sé lo que puedo y no puedo tener (aunque es muy difícil aceptarlo), además
de saber que estás muy ocupado en ese gran reino al que de verdad espero algún
día visitar y por qué no, quedarme.
Es muy probable que eventualmente te enteres de lo que estoy viviendo, pero siento que escribirte será de gran ayuda pues necesito varias formas de
desahogo y he encontrado que esta es una de ellas. Otra es hablar las cosas en especial conmigo mismo, pero no en publico, eso no es de gran ayuda, ya que los vasallos del reino cada día van
formándose una opinión muy acertada respecto de mi persona. En realidad no me
importa lo que piensen de mi, sé lo que soy y sé con lo que tengo que vivir
aunque a veces la carga se haga muy pesada como para cargarla yo solo. Sin
embargo de vez en cuando por razones muy personales (y si, un tanto extrañas),
me gusta guardar las apariencias, en especial porque a Lord Oakfield y a
Lady James, no les gusta los “títulos” con los que mis tropas se dirigen hacia mí, no pueden obligarlos a no hacerlo pues ellos están protegidos por mi persona pero me temo que si los vasallos se arriesgan a referirse hacia mi de esa forma y a mis espaldas, el verdugo se mantendrá muy ocupado.
Trataré de mantener
la comunicación conmigo mismo en mis momentos de absoluta reclusión, los cuales
espero seguir teniendo. Sin embargo espero también tener pronto la fortaleza
para utilizar mi tiempo de otras formas, en especial la forma en que lo
utilizaba hasta hace dos meses, pero no ahora. Ahora solo quiero sostener la mano de uno de mis futuros el cual está muriendo
lentamente. Después vendrá la resignación y comenzar de nuevo a sobrevivir para
que eventualmente en algún punto de este presente viva de nuevo.
Es una maldición y
una bendición sentir todo tan profundamente. Es horrible ser romántico en estos
tiempos, y aun así no quiero perderlo pues mucho me temo que de hacerlo,
perderé también otra cosa y por ahora ya he perdido demasiado.
Se despide
afectuosamente de vuestra merced,
Lord James Black de
la casa Oakfield señores de Slangenland.
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UA.