Para la gran mayoría de las personas despertar con una sonrisa dibujada en
su rostro puede ser de lo mas común e incluso hasta puede formar parte de la
rutina.
Para mi, no es así.
De un año para acá despertar era parte de mi rutina.
Realmente despertaba con la misión de sobrevivir a un nuevo día.
Este semestre ha sido exactamente lo mismo. En especial los jueves que tengo
que estar en la escuela a las 7 de la madrugada para entrar al laboratorio.
Hoy fue la excepción a la regla.
¿La razón?
Ayer.
Ayer fue un día como cualquiera con la gran novedad de que por la noche
estuve platicando con una persona bastante especial para mi. Por supuesto es
una mujer y por supuesto disfrute mucho la conversación.
Gracias a la conversación de ayer, hoy desperté con una sonrisa en mi
rostro. Esta sonrisa duro gran parte del día y esto hizo que estuviera
sonriendo como idiota a todas las personas que me topaba de frente. Siendo
sincero, sonreír como idiota es un síntoma de que me siento bien y de que me
siento feliz con respecto a cierta situación que actualmente estoy viviendo con
esa persona con la que platique ayer por la noche.
Aunque siendo sincero hay veces en las que no se que pensar de dicha situación,
por un lado, a mi parte romántica le encanta ilusionarse y pensar que puede
haber una mínima oportunidad de poder estar junto a ella, por otro lado mi parte realista me
dice que quizás "apunto muy alto" y que lo único a lo máximo que
puedo aspirar es a una amistad, pero eso solo ella y el tiempo lo dirán.